Francia, ¿cuna del nuevo Uber?

Francia, ¿cuna del nuevo Uber?

Hablamos del emprendimiento en España y en Silicon Valley, o de cómo las startups emigran a China. Pero, ¿cómo es en otros lugares del mundo?

Los ingenieros y genios españoles no son los únicos que se han expatriado en la búsqueda de oportunidades en el mundo del emprendimiento fuera de sus fronteras, principalmente a Silicon Valley. Una iniciativa conjunta de algunas de las mayores startups francesas, BlaBlaCar junto con Showroomprive y ayudados por la multinacional LVMH Moet Hennessy Louis Vuitton, tiene el firme objetivo de reclutar, en Londres y San Francisco principalmente, a todos aquellos franceses que en algún momento se fueron del país. Lo que buscan, a fin de cuentas, es ponerlos a trabajar en el crecimiento internacional de empresas que nacieron en Francia.

Todo esto se ha colocado bajo la idea de que por qué no el próximo Uber, o quién sabe si un Google, tenga su origen en el país galo.

Un ecosistema que no es tan diferente

Quizá, cuando se habla de emprendimiento nos solemos centrar en España o Silicon Valley. Uno porque es nuestro, y el otro por referencia internacional. Dejando el resto de geografías como lugares a los que se expanden startups españolas, o que quedan para el cómputo global de un continente.

En el caso de Francia ha existido un cambio de mentalidad similar al que hemos podido experimentar en España. Una crisis financiera mundial, un sistema fiscal y empresarial que han tenido que adaptarse a las necesidades de unos mercado antaño estáticos, como ha ocurrido en España, y una evolución que ha ido demostrando esa flexibilidad que tanto se ha solicitado por parte de los emprendedores.

Se han lanzado iniciativas desde la política que se han centrado en la simplificación de los trámites para la creación de empresas, esencialmente de Internet. Además de la Ley de Bienes para evitar responder con tus propiedades en el caso de que el emprendimiento falle. Todo esto contrastado con algunas quejas que ciudadanos franceses han vertido sobre la legislatura de François Hollande por la subida de impuestos a empresas en 2012 con el objetivo de alcanzar los objetivos de déficit impuestos por la Eurozona. Pese a ello, no parece haber afectado a la creación de startups y a su financiación; hasta el 3º trimestre de este año, las startups galas obtuvieron casi 1.000 millones de euros de fondos de venture capital. Comparado con España, que según datos de Novobrief se sitúa en algo más de 500 millones de euros.

Sin embargo, y tras ponernos en contacto con la Embajada Francesa para saber un poco más de las iniciativas que se han propuesto desde el Gobierno, para Romain Belveze, agregado comercial innovacion y servicios IT de la Oficina Comercial de Francia, el punto clave para el desarollo de este sector ha sido la FrenchTech. Una iniciativa pública que incide directamente en el sector privado para fomentar la creación de empresas innovadoras a través de subvenciones, y en segundo plano, desarrollar una red de emprendedores francófonos a nivel mundial:

“Ha sido a partir de esta iniciativa cuando realmente se ha dado un salto en el mundo de los emprendedores, ya que antes no se hablaba tanto de ellos.”

Ocurriría algo similar a lo que la fuerte crisis ha ocasionado en España. Esta ley ha servido de revulsivo para fomentar el propio emprendimiento, y que además ha entrado en contacto directamente con la creación de un banco público que ha incrementado la financiación a entidades innovadoras. Sin embargo, ha remarcado una cuestión importante, y es que en España existe también un dinamismo importante, ya que “con un mayor crecimiento del PIB está logrando una fuerza muy grande y con gran efervescencia”.

En declaraciones a Bloomberg, uno de los fundadores de BlaBlaCar comentaba que Francia “estaba aprendiendo a comercializar y vender a otros franceses”, una asignatura pendiente que no se veía reflejada por la buena base en formación y en educación con la que contaba el país. Para Romain Belveze el problema de base no está en saber vender. La cuestión reside en la misma financiación, porque “puedes tener una muy buena idea en Francia, o en España, pero si no tienes la financiación que lo acompañe no tienes nada que hacer, porque viene una startup de Estados Unidos con millones de dólares por detrás y mata todo”.

No solo existe BlaBlaCar

Quizá la empresa de transporte colaborativo es el mayor exponente del emprendimiento francés, pero lógicamente no es único. Las startups de música por streaming Deezer, Qobuz, Criteo, Vente-Privee o la de envío de archivos Infinit también han traspasado fronteras.

En rasgos comparativos, el ecosistema del emprendimiento es algo muy globalizado, por lo que las similitudes suelen ser casi totales. En España tenemos un sector muy enfocado a los servicios, y al igual que en Francia, con un e-commerce bastante maduro, y con un crecimiento mantenido en el tiempo. En este momento tienen especial predilección por las startups enfocadas al transporte, el negocio de las smartcitys y el retail, que están siendo apoyados desde las grandes corporaciones. Al igual que en España, el fintech y el bitcoin están empezando a despuntar, los cuales tienen su mayor exponente en Reino Unido, y que tienen el objetivo de revolucionar un sector inmenso con infinitas posibilidades; como ya nos comentó el inversor español Cabiedes.

Al final, son las iniciativas gubernamentales las que marcan la diferencia porque en lo que se refiere a emprendedores podemos decir que es una forma de vida prácticamente global, con más o menos dificultades.

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