Holobionte o por qué el pronombre “yo” se ha quedado obsoleto

Holobionte o por qué el pronombre “yo” se ha quedado obsoleto

¿Qué es un holobionte? ¿Qué importancia tiene para nosotros? Los últimos avances desvelan algunos de los secretos de los microorganismos con los que convivimos. Y este concepto amplia las fronteras de lo que somos, lo que siempre hemos sido y lo que seremos.

Hablar de yo y tú se ha quedado completamente obsoleto. Porque tú no eres solo tú. Millones de organismos viven sobre y dentro de tu cuerpo. Pero, los seres vivos que están contigo no son simples huéspedes, no. Son parte de lo que tú eres; de lo que has sido; y de lo que serás. Son una parte indivisible de tu existencia. Y eso te convierte en algo más que un simple individuo: ahora eres (bueno, siempre lo fuiste) un holobionte con su hologenoma al completo. Pero puede que no seas consciente de hasta qué punto esto supone un cambio en tu vida, así que vamos a verlo.

Holobionte, el “yo” al completo

La palabra holobionte no es nueva. Lleva usándose varias décadas para hablar de sistemas de organismos que viven en asociaciones complejas como los corales. Si separas algún miembro de estos sistemas, compuestos por bacterias, los propios corales y algas, el sistema entero se ve afectado y puede sufrir o incluso morir. Esto convierte al coral en un holobionte cuya existencia es completa y entera con todas sus partes y no sólo con una fracción de ellas. ¿Y si aplicamos el mismo concepto a otros animales? (sí, los corales son animales) Los últimos estudios revelan que todos somos más holobiontes de lo que pensamos. Las bacterias y otros organismos con los que convivimos no sólo están ahí. Son necesarios para vivir como vivimos. Es más, algunas veces son imprescindibles, sencillamente, para vivir.

holobionte

Afectan en cosas tan ladinas como si tenemos más o menos caries, cómo nos sienta la comida picante, si nuestro olor corporal es mejor o peor o, incluso, en las ganas que tenemos de divertirnos. La simbiosis y las relaciones que formamos con nuestros particulares compañeros son únicas. Y además van en las dos direcciones. Para que un holobionte se considere tal necesita ser un conjunto de organismos diversos que se transmiten de una generación a otra. Además, la relación entre los microorganismos y el animal más grande modifica la relación del propio animal hospedador con el medio. Por último, el estado del hospedador es capaz de afectar al resto del holobionte, cambiando el hologenoma. En definitiva, es una especie de “súper-organismo” o “meta-organismo” que funciona como un todo. Desde luego, el holobionte es mucho más que la suma de sus partes.

El papel del microbioma

Ya hemos hablado antes del microbioma. Es más, hemos dicho que no hay que exagerar sus “virtudes”. Pero está claro que en este caso, el microbioma es el principal protagonista de esta historia. Llamamos microbioma a un ecosistema de microorganismos que viven en nuestro cuerpo. Como si de pequeñas ciudades se tratasen, los conjuntos varían de una parte de nuestro cuerpo a otra. No se parece en nada el conjunto de bacterias que tenemos entre los dientes con el que tenemos en el intestino. Es más, cada uno produce sustancias diferentes y de diferente manera. Los conjuntos que forman el microbioma son parte del holobionte que Al final solo somos un conjunto de relaciones bioquímicas y moleculares con patassomos. Al final, somos un conjunto de relaciones bioquímicas y moleculares con patas. Solo eso.

Recientes estudios, por ejemplo, muestran como el microbioma de los dientes de las personas implica si estas tienen una salud dental de mayor o menor calidad. Hasta tal punto que se está investigando para hacer píldoras con los microorganismos que mejor protegen los dientes. En el colon, por ejemplo, el conjunto de bacterias existente se dedica a procesar algunos de los restos que pasan, así como a producir sustancias que ayudan a la digestión. Pero un desajuste en este microbioma puede provocar una enfermedad grave. La piel, los genitales, los ojos, el sistema digestivo o, incluso, en la sangre contienen pequeñas comunidades únicas de cada uno de nosotros que cumplen su parte esencial en nuestro día a día. Tanto es así que podemos coger algunos representantes de dicho microbioma para hacer un código genético que identifique un hologenoma de otro. Es una manera adicional de buscar relaciones en la escena del crimen, por ejemplo. También puede utilizarse como prueba complementaria para saber la relación entre unos padres y su hijo. Como hemos explicado antes, en el holobionte se transmiten los microorganismos de una generación a otra. En algunos casos, esto puede emplearse para identificar especies concretas y únicas de un organismo a otro.

Cuando eliminamos algunos de los miembros de los microbiomas es como si nos arrancáramos partes de nuestro cuerpo, el cuerpo del holobionte. Esto puede tener consecuencias sencillamente molestas, como cuando tenemos un problema estomacal, o muy graves, como algunos problemas cutáneos que desembocan en infecciones severas. Y esto solo por poner algunos ejemplos. El concepto de holobionte es importante para comprender qué es una especie. Especie es un concepto ya de por sí complicado de definir, especialmente cuando profundizamos en él. Además, el microbioma juega un papel fundamental en la evolución. Ningún animal evoluciona “solo”. Evoluciona todo el holobionte; además, lo hace a la par, lo que abre nuevas cuestiones. ¿Hasta qué punto nos ha influido el conjunto de bacterias con el que convivimos en lo que somos hoy día? ¿Y hasta qué punto les hemos influido nosotros? Es más, ¿qué significa nosotros y ellos? Tal vez es un buen momento para plantearse de nuevo algunos conceptos.

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